El viernes se presentaron en el Foro Landó la argentina Daniela Spalla y Dromedarios Mágicos para cerrar el último viernes del ciclo tres de los conciertos presentados por Circuito Indio.

Sus presentaciones fueron sobrias, ellos solos en el escenario, con apenas un teclado o una guitarra.

El primero a salir a escena fue Dromedarios Mágicos. Su cuerpo se agiganta y cubre todo el escenario apenas empieza a rasgar los primeros acordes. La mano no se detiene y sigue con el movimiento rápido mientras empieza a cantar “Se nota a leguas que no te ha ido bien…”, entonces la gente se empieza a juntar frente al escenario.

A pesar de que esta solo y solo tiene como arma su  guitarra, parece que fuera una full-band la que está irrumpiendo el escenario. Dice algo gracioso entre cada canción, se detiene a la mitad de una para que el público le ayude a cantar mientras él da otro trago a la cerveza. Se ve que la pasa muy bien en Toluca.

Me dice en los camerinos que es la cuarta vez que viene a la ciudad y esta ha sido una de las mejores. También dice que le gusta la organización del circuito indio que ya tiene todo predispuesto, el hospedaje y la movilidad. Que le gusta el viajar acompañado de quien comparte el escenario con él, pero le gusta más viajar solo mientras ve las películas de Adam Sandler o los Minions. Le digo que jamás había visto a alguien disfrutar tanto el escenario como el solo y su guitarra, en cada canción se le notaba, pero me dice que la canción que más disfruta cantar en vivo es la de multitudes, y que no lo hizo en su presentación.

Le toca a Daniela Spalla, igual de sola e intercala el teclado y la guitarra, lo que suene mejor para la canción. El público sigue frente al escenario, como si no se hubieran movido. Esperando con las mismas ansias a Spalla que a Dromedarios. Daniela es más lenta, para que duela más. Como con su canción, “Costa rica” que dice, “ha hecho llorar a mas de un hombre”.

La noche sigue, su cuerpo ilumnado por las luces azules del escenario. Un cover a gutitarra de “Que nadie sepa mi sufrir” y que todos canten. Llega la media noche y ella aun canta. La velada se diluye entres los cantos de su descorazonada voz.