Madama Butterfly se posa en el silencio. Está sentada mirando hacia el mar, hacia el puerto de Nagasaki, adonde llegará su esposo. Sobre su regazo descansa la cabeza de su hijo, más allá del niño, Suzuki, su doncella, descansa también en la espera. Ella, flota en la incertidumbre del amor no retornante y la felicidad del regreso. Parece en la oscuridad, su cuerpo delgado y frágil es iluminado por una luz amarilla.

Esta es sin duda una de las escenas más intensas de la obra de Puccini, sumándole una música suave que deviene de la alegría a la soledad.

Madama Butterfly es una puesta en escena del Royal Opera House y que Teatro Metepec nos proyecta. Este esfuerzo trae consigo otras expresiones de la prestigiosa compañía que tratan de acercarnos al talento y a las historias que presenta y que no podemos dejar pasar.

Desde los escenarios proyectan la belleza de esta puesta en escena y no solo eso, también te dejan adentrarte a datos específicos de la obra. Volviendo del intermedio, una entrevista a una experta en la obra de Giacomo Puccini nos explica Madama Butterfly y al autor mismo, con material de él componiendo. También puedes ver al director de la orquesta, Antonio Pappano, conviviendo con la protagonista Ermonela Jaho, ensayando y discutiendo los pormenores de la obra.

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Madama Butterfly de The Royal Opera House

Madama Butterfly canta un “Un bel di vedremo” a Suzuki, que no cree que el venga nunca más después de tres años. B. F. Pinkerton vuelve, tal como lo predijo Cio-Cio-San, pero ella no supo ver lo que vendría después. Él se ha vuelto a casar, viene por el niño, pero no tiene el corazón para decírselo, o para arrebatárselo. Madama Butterfly comprende. Conoce a la nueva esposa, pero no se enfada con ella.

Al anochecer, toma el cuchillo con el que su padre se ha quitado la vida, con las mismas intenciones, lo mira empuñado en sus manos. El niño se ha ido a jugar al patio, ella lo ha mandado allá para que no mire a su madre morir. Se clava el cuchillo y se acuesta a morir, al fondo suena que la llaman, tal como ella cantó. Se arrastra, pero no llega. Al fondo, el árbol se deshoja lentamente. Esta es sin duda la escena más triste de la obra de Puccini.

 

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