Cuando hablamos de “amor platónico” inmediatamente pensamos en el amor ideal, perfecto e inalcanzable. Nuestra cabeza se llena de ilusiones indescriptibles y de grandes expectativas respecto al encuentro con “El Otro”. Siempre intentamos experimentar ese tipo de amor.

Este es un concepto del filósofo griego Platón. El discípulo de Sócrates, otro filósofo importante; habla acerca de este amor perfecto, pero lo hace citando lo que otros personajes dijeron.

¿Dónde podemos encontrar información acerca de este tipo de amor? En El Banquete o Simposio, uno de los Diálogos escritos por Platón. Se trata de un texto en el que varios personajes importantes de la Antigua Grecia son invitados a una reunión. Como era de esperarse, en esas fiestas griegas no solo se iba a comer y beber, sino también a debatir sobre diversos temas.

El amor platónico - Los amantes de Teruel
Los amantes de Teruel (detalle)

Entre los invitados a la fiesta, organizada por Agatón, se encuentran Sócrates, Fedro, Erixímaco, Aristófanes, entre otros. Lo interesante de El Banquete es que Platón no figura entre los invitados, por lo cual podemos suponer que todo lo que llega a escribir aquí es gracias a lo que los demás le contaron.

El amor platónico según los invitados al Banquete

Fedro. La discusión inicia con la intervención de Fedro, personaje que tiene un diálogo son su propio nombre. Según él, el amor es uno de los dioses más antiguos y, precisamente por ser uno de los más viejos, por el cual es sabio y conoce el corazón de los hombres. Es, según el argumento de Fedro, una fuerza que invade al hombre y lo colma de valentía y lo lleva a convertirse en héroe.

El amor platónico - los amantes de Magritte
Los amantes de Magritte

Erixímaco. Este médico hace una división y nos habla acerca de la salud y la enfermedad, ambos conceptos ligados al amor. Sin embargo, su principal aportación es la que habla del “amor vulgar” y el “amor celeste“. El primero está enfocado al amor corporal, a las cosas que perecen  y dice que quien ama el cuerpo en realidad no ama del todo. Erixímaco alega que todos debemos buscar el amor celeste, ese que está más allá de las fronteras físicas y corporales. En pocas palabras:

“No te enamores de alguien solo por su físico, enamórate de la esencia de ese alguien”.

Aristófanes. Quizá uno de los mitos más conocidos sea el del “andrógino”, el cual dicta que al principio de todo existían tres tipos de géneros humanos: masculino, femenino y andrógino. Este último hacía referencia a humanos quienes, al ser seres completos, tenían una fuerza de voluntad superior a todos los demás seres creados. Sin embargo, un día, confiados de su fuerza, decidieron escalar al Olimpo y retar a los Dioses. Zeus al ver que se habían revelado decidió castigarlos y partió a estos seres en dos. Estos, al verse separados, quisieron volverse a unir; sin embargo, Zeus tomó cada una de las dos partes y las coloca muy separadas una del otro. Esta es la razón por la cual los seres siempre están buscando su otra mitad.

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Agatón. La postura de este personaje es completamente contraria a la Fedro. Argumenta que Eros, en realidad, es uno de los dioses más jóvenes y no solo eso, sino que huye de la vejez que es muy rápida. El amor, en palabras de Agatón, se caracteriza por ser delicado y también por influir en las labores “buenas” y “bellas” de los otros. Por ejemplo, el músico aprende a interpretar música bella por el amor que le tiene a esta.

Sócrates. Las palabras que utiliza este filósofo sintetizan el discurso de todos y cada uno de los personajes anteriores. Sin embargo, uno de los puntos principales que toma es el de “el amor como búsqueda de lo eterno”. El amor del que nos habla es aquel que debe de engendrar lo bello, puesto que el amor hace al alma fecunda y solo de esta manera puede dar a luz. Para Sócrates, la inmortalidad del amor se basa en la procreación.

¿Y Platón?

Bueno, como ya lo decíamos, en realidad nunca asistió al Banquete y todo lo que escribe al respecto es solo el resultado de lo que alguien más le contó. Pero ¿el amor platónico es de Platón? Podríamos decir que sí, puesto que fue él quien lo escribe, pero ahora vemos que son diversos los personajes que escriben acerca del amor. Aunque siempre será más fácil decir “amor platónico” que decir, por ejemplo, “amor socrático”, “amor fedriano” o “amor aristofaniano”.

 

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