IV

 

»Domingo primero de noviembre. Hoy llegan refuerzos, y los escoltas volverán a la base militar en los helicópteros. Descansé toda la noche, me toca turno diurno. Nuestra dieta está adaptada para resistir el clima y la pesada jornada laboral: frutas, verduras, cereales, semillas, proteínas; enlatados del almacén, reforzados con tabletas de vitaminas y minerales. Casi comida de astronauta, sin olvidar hidratarse bien, justo ahora estoy desayunando, después tomaré un baño para volver a trabajar en el área de cuarentena.
»Mueren muchas personas, cada día es más difícil sobrellevarlo. Los refuerzos comenzarán a trabajar mañana, tienen un día entero de descanso por el viaje. A fin de mes relevarán a la mitad del personal con refuerzos extra. Por ahora debemos aprovechar lo que tenemos.
»Ya casi termino mi turno, descansaré veinticuatro horas para ingresar al laboratorio otra vez mañana por la noche.
»Lunes, veintitrés horas, de regreso a la acción. Ingresan pacientes y todos se marchan en urnas. Aún no tenemos vacuna, pero ya enviamos muestras a Europa, las investigaciones no pararán hasta tenerla. Ingresé a laboratorio hace un par de horas, trabajaré jornada y media.
»Es increíble lo inútil que parece nuestro trabajo en laboratorio. La tensión afecta a los especialistas. Hace unas horas Baum y otro médico inglés llamado Samuel Mateus tuvieron una riña profesional al respecto de las proteínas usadas en las soluciones. He hecho demasiados apuntes y aún el Malatmut me parece un enigma indescifrable.
»Ya es martes por la noche. El tiempo va deprisa llevándose las horas. La doctora descansará este turno. Mateus está insoportable, ha tomado una posición en contra mía debido a mi inclinación hacia la línea de investigación propuesta por Baum, me parece la correcta. Sin embargo ha tomado rencor hacia mí, será un problema trabajar juntos a partir de ahora. Quizá el personal estaría más tranquilo si descubriéramos una pista de como destruir al virus sin afectar tejido vital humano.
»Es media noche, estoy muerto, no puedo mantener los ojos abiertos. Mateus me presiona para resistir. Hicimos unas pruebas con encimas, igual sin resultados. Quiero dormir pronto.
»Descansé todo el turno del miércoles. Hoy es jueves cinco de noviembre del dos mil veinte. Son las cinco treinta y seis horas. Fue un calvario llegar hasta hoy. No tengo sueños agradables, todos son pesadillas. Extraño demasiado a mi familia, ya no quisiera estar aquí, pero mi esposa dice que volveré a América como héroe. No espero ese título, sólo ayudar a estas personas. Evitar la propagación de una epidemia. Por la noche hablaré con ella, sólo trabajo medio turno hoy.
»Debemos expandir el área de cuarentena ya que han ingresado cerca de doscientos pacientes y al parecer continuarán viniendo más. A medio día llegaron helicópteros con materiales, medicamentos y reservas. Los militares dejaron caer cajas en el espeso follaje de la jungla. Nos formamos en fila para moverlos hasta el almacén.
»De regreso en el campamento nos dedicamos a expandir el lugar. Utilizamos el material plástico de las cajas, hay que terminar antes del ocaso. Durante el almuerzo conocí a los nuevos refuerzos, todos son latinos, entre ellos una muchacha de origen mexicano como yo, sin indagar, por ética profesional no debemos fraternizar con los colegas.
»Esta noche descanso para mañana laborar turno completo, al final hablaré con Sonja y Natally. Es la razón que me mantiene con ánimos de continuar.
»Por primera vez pude dormir tranquilo, verlas me armoniza. Sonja llevaba varios días sin dormir bien ya que no he podido darle las buenas noches. Me necesita y yo a ella. Debo buscar un centro de equilibrio mental para mantenerme cuerdo. Medito antes de trabajar. Será turno completo.
»No logramos avances, la situación empeora. Muere mucha gente. Ya son pocos en recuperación, el resto han fallecido. Pero no debemos bajar la guardia, puede resurgir el brote.
»Descansaré el sábado durante el día. Aunque haya disminuido la población significativamente podemos hacer algo, la precisión es crucial. Diario mueren decenas de personas, por el bien de la humanidad debemos erradicar este virus. Mientras logremos la vacuna cada amanecer vale la pena.
»Llego cansadísimo a la cama. Cargaré el móvil y la grabadora. Esta noche será extensa trabajando en el laboratorio.
»Antes de volver a labores hablé por teléfono con Natally. Aquí aumenta la tensión. Al parecer durante mi descanso llegó una oleada de enfermos. Volvemos a estar hasta el tope, nos obligan a dejar el laboratorio para ayudar afuera.
»Durante un cambio de turno dos colegas médicos norteamericanos cometieron un error en laboratorio y se han contagiado de Malatmut. Ignoro lo sucedido, pero eso nos pone en alerta roja, despertamos a quienes descansaban. El personal completo trabaja este turno.
»Domingo ocho, todos debimos suspender nuestros turnos de descanso. Atendemos a trescientos pacientes. Se envió un comunicado solicitando refuerzos y recursos. Lo almacenado no alcanzará hasta la próxima entrega y el número del personal es absurdo, ahora somos cuarenta y ocho. Debemos suministrar los recursos, necesitamos más gente trabajando aquí.
»Llegamos sin descanso al lunes. Aún tenemos muchos pacientes, familias enteras contagiadas de Malatmut. Relevamos los descansos a tres horas. Ya no podemos tomarnos jornadas completas.
»La organización del horario fue mal planteada desde el principio. No trabajamos como máquinas, pero debimos tomar este ritmo al comienzo. Tal vez ya tendríamos una cura o estaríamos preparados en caso de crisis. No sé si la pésima organización y la falta de personal es error de los altos mandos. Quiero creer que si morimos aquí esta expedición será de utilidad para nuestros sucesores.
»Martes, ambos médicos entraron es estado crítico, las llagas han llegado a los músculos. Morirán si para mañana no logramos contener la infección.
»Es miércoles, he dormido muy poco, apoyaré en laboratorio. Debemos hallar la vacuna o una forma de neutralizarlo antes de que fallezcan nuestros camaradas y siga muriendo gente. Probamos con el sistema inmunológico de mamíferos, cerdos, ratas, caballos, algunos bovinos y primates; sin resultado.
»Un colega japonés logró captar en el microscopio una mutación del virus, todos observamos en pantalla. Algunos especímenes están dejando su forma volviéndose ovales, no entendemos qué sucede, ¿por qué tan rápido? ¿Qué factores intervienen en esa mutación anormal? Lo extraño continúa siendo la polaridad de genoma ya que la familia filoviridae es de ARN monocatenario negativo.
»Veintitrés cincuenta horas, ha muerto uno de los muchachos, irreconocible del rostro. Sus globos oculares de pupilas azules flotaban en cuencas calavéricas, sanguinolentas y sin piel ni músculo. Fue un recordatorio para todos nosotros de no bajar la guardia. El otro doctor agoniza. Antes de incinerar el cuerpo tomamos muestras de sangre y ADN para extraer un rastro que nos lleve a la cura.
»Mierda… Acabo de observar con detenimiento el comportamiento del virus sobre la estructura molecular del ADN, es un descubrimiento siniestro y debo informar.
»Jueves, cero cincuenta horas, varios especímenes muestran el comportamiento de un retrovirus, ¿cómo logró hacer eso? Es ilógico. Todos los especímenes mutados están muertos en apariencia.
»Es indudable el comportamiento del virus. Afecta directo la composición del ADN. ¿Qué es este monstruo?…
»Viernes trece, entramos en alerta roja. Hablé con mi esposa pero no me dejó ver a Sonja y reñimos. Estoy tenso, debo tomar algunos medicamentos para detener la jaqueca.
»Pedí seis horas de sueño para descansar un poco, pero las pesadillas no me dejan tranquilo. El estrés me mata. Ya sólo quedan unos minutos y volveré al trabajo.
»Linda, la muchacha mexicana, quien es enfermera, se acercó a mí para preguntar el motivo de la alerta roja. Nos prohibieron hablar aunque el personal completo lo sabrá pronto. No podemos ocultarlo en esta circunstancia. Ella prometió no decirlo a nadie, pero no le dije, no seré yo quien le informe. Debe sentirse familiarizada al hablar conmigo en español pues ella sólo ha trabajado en América Latina. Es la primera vez que pisa suelo African… –Hey mexican motherfucker, back to wo…
»Es clara la hostilidad de Mateus, me agredió verbalmente por hacer mi reporte, pude controlarlo sin confrontación pero es necesario no confiar en nadie. Quizá dentro del cuerpo médico hay espías de organizaciones criminales o terroristas que quieren poseer muestras de Malatmut… Estaré alerta.

 

Texto: Asterión

 

Ilustración: Fernando Cano Miranda

 

Corrección de Estilo: Alan Malváez

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Escritor, poeta y compositor mexicano. Radica en la ciudad de Toluca pero su obra no sólo comprende la vida y el ambiente en la metrópoli, sino la estética universal contemporánea explorada durante las vanguardias. Con un humor satírico, es creador de ficciones y metaficciones en narrativa, y versos métricos o libres en poemas y canciones. Fotografía con palabras las imágenes de la cotidianeidad, rayando entre los sueños, la fantasía, las pesadillas y la realidad; el amor, la locura y la muerte. El blues, rock and roll y jazz.


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