En una de las pláticas entre amigos salió el tema de qué albergaban las Torres Bicentenario, de lo que significaba y de qué había antes. No quiero pensar que tenemos mala memoria, pero ninguno de mis amigos recordaba qué había antes de que estas dos torres invadieran la imagen de la ciudad; y para ser honestos, yo también estaba olvidando aquellas jirafas que en mi infancia pensaba nos protegían de los extraños.

 

“Las Jirafas”, en realidad eran unas edificaciones que representaban al Dios Tolo, ya que de cierto ángulo podía asemejarse su silueta. El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez sería el encargado de darle vida a este lugar en el ’71, como parte del “Proyecto Fuentes y Esculturas de Toluca” que buscaba darle un poco de vida al naciente corredor industrial de Paseo Tollocan.

Pero estas “Jirafas” no solo representaban al Dios Tolo, sino que además funcionaban como reloj solar, calendario y podía predecir los eclipses solares. Pero a primera vista, era algo que no podíamos ver al pasar por ahí. Quiero creer que fue una gran guía para las avionetas y aviones que pasaban sobre la Puerta Tollotzin. Ramírez Vázquez no había puesto unas vigas al azar en ese lugar, todo tenía un fondo cósmico que reflejaba los avances científicos que tenían nuestros antepasados matlazincas.

Además, las personas adultas que vieron como la Ciudad de Toluca fue creciendo, cuentan que la Puerta Tollotzin, antes era un punto de reunión clave para los abuelos de sus abuelos: nuestros antepasados.

En 2009, se comenzaría la construcción de las Torres Bicentenario, en el marco de las celebraciones de Independencia del país. Lo que a primera vista parecía una remodelación de las jirafas, terminaría en la construcción de un museo que albergaría objetos representativos y simbólicos de la independencia. Para su inauguración en 2010, solo nos quedó el recuerdo del monumento que daría la bienvenida a los visitantes a nuestra ciudad.

 


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